La Dra. Arantxa Arana, de la Unidad de Dermatología Clínica y Estética en Face Clinic, nos aclara las dudas sobre la seguridad de las cabinas autobronceadoras, así com el uso adecuado de los autobronceadores.

1. ¿Qué ocurre con las cabinas de bronceado y su uso?

El uso de las cabinas de bronceado artificial está en declive según estudios del centro para el control y prevención de enfermedades (CDC) de EEUU y el Instituto Nacional del Cáncer.

El aumento de conciencia sobre los peligros de las cabinas y del aumento de riesgo de cáncer de piel, puede ser la responsable de la disminución de su uso.

También estudios como el de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES) señalan que, hasta la mitad de los melanomas, especialmente en jóvenes, pueden ser secundarios al uso de máquinas de rayos uva, tal y como apoya la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venerología). También se afirma que las personas que han usado estas máquinas antes de los 35 años presentan un riesgo mayor de desarrollar melanoma de hasta el 60%.

A pesar de esto, el número de personas que utilizan estas cabinas sigue rondando los 7 millones de mujeres y los 2 millones en hombres, según la encuesta nacional de salud. El uso entre los adultos de 18-29 años se ha reducido también, a pesar de que es la población mayoritaria que emplea este tipo de tratamientos.

2. Ahora que salimos a la calle y la piel está blanca y poco preparada, es de suponer que es perjudicial broncearse de golpe. ¿Por eso, el autobronceador puede ser una buena solución en esta época?

Los autobronceadores son una manera de obtener un color más oscuro que el de nuestra piel en poco tiempo, aunque con una duración limitada, que será variable en función del tipo de autobronceador.

  • Algunos se eliminan con agua y jabón, como los maquillajes, y duran 24h.
  • Hay otros que son más duraderos por su composición DHA (dihidroxiacetona o glicerona). Este componente es un hidrato de carbono que se obtiene generalmente en la caña de azúcar, o bien de la oxidación del glicerol. Esta sustancia reacciona con el estrato córneo de la piel, la capa más superficial, donde encontramos proteínas, y al reaccionar forma pigmentos oscuros que son los que le dan el color bronceado a la piel.

Este proceso de reacción de la DHA con la piel tiene una duración de 45 minutos. El efecto máximo se obtiene a las 2 horas, pero no debe retirarse hasta después de 4 horas mínimo.

Las células de la piel se van renovando, por lo que también lo hace el autobronceado, por eso se va perdiendo con el paso de los días. La piel se renueva por completo en 35-40 días, que es el tiempo que se tarda en perder por completo el bronceado.

Hay diferentes tipos de autobronceadores:

  • En cabina: proporcionan el resultado más duradero y natural. Se realiza antes una exfoliación en profundidad para conseguir un bronceado uniforme, y después únicamente hay que hidratar la piel los días posteriores. Para retirar los restos se puede volver a realizar una exfoliación completa, o bien para mantener el resultado más tiempo se puede repetir cada 10-15 días.
  • En crema: sobre todo para facial. Su efecto es progresivo y acumulativo.
  • Spray o toallitas: es muy práctico y fácil de aplicar, porque se seca rápidamente, por lo que permiten vestirse enseguida sin manchar la ropa. También se utiliza para pequeños retoques tras el tratamiento de cabina.

Es importante saber que el autobronceador no es un protector solar, por lo que no hay que olvidarse de aplicar crema solar. De hecho, es preferible no tomar el sol en las primeras 24 horas porque puede producir irritación de la piel, que está más sensible al principio.

3. ¿Quizá si utilizamos mascarilla tenga más sentido aún el uso del autobronceador para uniformizar en todo el rostro el color?

La mascarilla puede producir un incremento de la sudoración, y esto puede hacer que el bronceado se desvanezca más rápido o parezca irregular, pues el sudor aumenta el ritmo de renovación de las células de la piel.

Importante volver a recordar que, aunque llevemos un autobronceador, es necesario aplicar filtro solar, porque los autobronceadores no protegen del sol y nos podemos quemar igualmente y podrán aparecer manchas en el futuro.

4. Hay quien sigue reticente porque piensa que nos siguen dejando naranja, a ronchas y que manchana la ropa. Ocurre eso con los nuevos autobronceadores?

Las manchas en la piel solo aparecen por la mala aplicación del producto, cuando nos hemos olvidado de aplicarlo en algunas zonas o cuando hemos puesto más producto en un determinado lugar.

Si el producto se va eliminando y no se reaplica, pueden aparecer zonas más oscuras, por lo que lo que se debe hacer es realizar una exfoliación para arrastrar las células muertas y así el exceso de pigmentación irregular.

Las zonas hiperpigmentadas o con piel más gruesa, como los codos y las rodillas pueden quedar más oscuras, así que un consejo es protegerlas previamente aplicando una fina capa de vaselina.

Es importante aplicarlo antes de dormir para ya levantarte con el tono subido, aunque mejor dormir con ropa ancha y de colores oscuros para evitar las manchas. Igualmente, hay formatos como los sprays, que se secan con mayor rapidez y manchan menos la ropa.

Además, las nuevas marcas han logrado eliminar el olor que deja la DHA al oxidarse, que en ocasiones puede ser desagradable.

5. ¿Existe algún tratamiento en cabina que prepare la piel para utilizar el autobronceador de manera más eficaz y que quede más bonito?

  • Es importante realizar una exfoliación previa un día antes para eliminar todas las células muertas, y partir de una base lisa y uniforme.
  • Después mantener la piel muy bien hidratada para que el efecto sea más duradero, pues si la piel comienza a descamarse también eliminaremos el autobronceador.
  • Además, es recomendable volver a exfoliar la piel unos 4 días después de aplicarlo, para tener un aspecto uniforme de nuevo.
  • La eliminación de vello también debe hacerse un día antes para que los poros estén cerrados.


Dra. Arantxa Arana

Dr. Arantxa Arana

Dermatólogo

Miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

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