- Remodelación y regularización ósea
Esta técnica consiste en eliminar irregularidades o picos óseos que puedan interferir con la colocación de la prótesis. La regularización ósea garantiza una base uniforme y estable para el soporte protésico.
Cuando hay una pérdida significativa de hueso, se utilizan injertos óseos para regenerar el volumen necesario en la zona maxilar o mandibular. Este procedimiento es esencial para pacientes que han experimentado reabsorción ósea tras la pérdida de dientes.
En casos donde el hueso en la parte superior de la mandíbula es insuficiente, se realiza una sinus lift para aumentar la altura ósea y permitir la colocación de implantes dentales con mayor estabilidad.
- Reducción de crestas alveolares
Las crestas alveolares prominentes o irregulares pueden ser remodeladas para facilitar la adaptación de la prótesis. Este procedimiento mejora la comodidad y la funcionalidad del paciente.
Consiste en la eliminación o modificación de frenillos bucales que puedan causar tensión excesiva o dificultar la adaptación de la prótesis.
- Tratamientos de tejidos blandos
En algunos casos, es necesario eliminar excesos de tejido blando o corregir cicatrices que interfieren con el ajuste de la prótesis. Este tipo de intervención mejora tanto la funcionalidad como la estética.