Flacidez facial: causas y tratamiento
La flacidez facial es uno de los signos más evidentes del envejecimiento. No se trata únicamente de que la piel esté “más suelta”. En la mayoría de los pacientes intervienen cambios profundos que afectan al soporte estructural del rostro.
En consulta vemos habitualmente que la flacidez facial comienza de forma sutil —ligera pérdida de tensión en el óvalo— y progresa con los años si no se aborda adecuadamente. La edad influye, pero no es el único factor.
El abordaje correcto comienza siempre por una valoración médica individualizada. No todas las flacideces son iguales, ni requieren el mismo tratamiento.
- ¿Por qué aparece la flacidez facial?
- Laxitud ligamentaria y soporte profundo
- Flacidez facial a los 40, 50 y 60 años
- Flacidez leve, moderada y severa
- Tratamiento de la flacidez facial
- Diferencia entre flacidez cutánea y estructural
- ¿Es lo mismo flacidez facial que descolgamiento del óvalo?
- ¿Cuándo acudir a valoración médica?
- Preguntas frecuentes sobre la flacidez facial
- Otras alteraciones asociadas a la flacidez facial
¿Por qué aparece la flacidez facial?
Desde el punto de vista anatómico, la flacidez facial es consecuencia de varios procesos simultáneos:
- Degradación de fibras elásticas (elastina).
- Disminución de la tensión dérmica.
- Pérdida progresiva de colágeno tipo I y III.
- Distensión de los ligamentos de soporte (zigomáticos y mandibulares).
- Efecto gravitatorio acumulado.
- Cambios en el sistema músculo-aponeurótico superficial (SMAS).
Con frecuencia el paciente piensa que el problema es “solo piel”, pero en realidad la flacidez suele tener un componente profundo estructural.

Laxitud ligamentaria y soporte profundo
Uno de los factores menos conocidos es la distensión ligamentaria.
Los ligamentos faciales mantienen suspendidos los compartimentos grasos y la piel. Cuando estos ligamentos pierden tensión:
- Los pómulos descienden.
- El surco nasogeniano se marca más.
- Se pierde definición mandibular.
- Aparece descolgamiento del óvalo facial.
En estos casos, los tratamientos exclusivamente cutáneos pueden resultar insuficientes.
Flacidez facial a los 40, 50 y 60 años
Flacidez facial a los 40
En pacientes alrededor de los 40 años suele predominar:
- Flacidez leve cutánea.
- Inicio de pérdida de tensión en mejillas.
- Descenso discreto del óvalo.
En esta fase, los tratamientos de estimulación dérmica o tensado no quirúrgico pueden ser suficientes.
Flacidez facial a los 50
A partir de los 50 años es frecuente observar:
- Mayor laxitud ligamentaria.
- Inicio de cambios en el SMAS.
- Pérdida de volumen asociada.
En estos casos, el tratamiento de la flacidez facial suele requerir combinación de técnicas: reposición de volumen, bioestimulación y, en algunos casos, procedimientos quirúrgicos limitados.
Flacidez facial a los 60
En pacientes de 60 años o más suele existir:
- Debilitamiento estructural más marcado.
- Descenso evidente del tercio medio e inferior.
- Flacidez cutánea y estructural combinada.
Cuando la flacidez es severa, los tratamientos no quirúrgicos pueden mejorar calidad cutánea, pero no siempre corrigen el descolgamiento estructural.
Flacidez leve, moderada y severa
Desde el punto de vista clínico diferenciamos:
Flacidez leve
- Pérdida discreta de firmeza.
- Óvalo ligeramente menos definido.
- Piel con menor elasticidad.
Flacidez moderada
- Descenso visible de mejillas.
- Surcos más marcados.
- Inicio de alteración mandibular.
Flacidez severa
- Descolgamiento importante.
- Exceso cutáneo.
- Alteración clara del contorno facial.
El grado condiciona la indicación terapéutica.
Tratamiento de la flacidez facial
El tratamiento de la flacidez facial depende del origen predominante: cutáneo, ligamentario o estructural.
La indicación siempre se realiza tras exploración clínica.
Tratamientos sin cirugía
Indicados principalmente en flacidez leve o moderada:
- Hilos tensores: Pueden mejorar la tensión en casos seleccionados de laxitud leve a moderada. No sustituyen a un lifting cuando existe exceso cutáneo importante.
- Bioestimuladores de colágeno: Estimulan producción dérmica progresiva. Útiles cuando predomina flacidez cutánea.
- Técnicas combinadas: En algunos pacientes se combina bioestimulación con reposición de volumen o neuromodulación estratégica.
- Es importante explicar que estos tratamientos mejoran, pero no tensan de forma quirúrgica.

Tratamientos quirúrgicos
- Lifting facial: Tensa planos profundos y reposiciona estructuras descendidas.
- Deep plane lifting: Actúa sobre el SMAS profundo con reposicionamiento más completo.
- Minilifting: Indicado en flacidez moderada en pacientes seleccionados.
Cuando la flacidez es estructural o severa, el abordaje quirúrgico suele ser el más eficaz.
La indicación quirúrgica se valora siempre de forma individual. No todos los pacientes son candidatos, ni todos requieren la misma técnica.

Diferencia entre flacidez cutánea y estructural
Es fundamental distinguir:
- Flacidez cutánea → pérdida de calidad y elasticidad de la piel.
- Flacidez estructural → descenso de tejidos profundos y soporte ligamentario.
Confundir ambas lleva a tratamientos inadecuados.
En Face Clinic la valoración se realiza por especialistas en cirugía facial y medicina estética, determinando qué componente predomina en cada paciente.
¿Es lo mismo flacidez facial que descolgamiento del óvalo?
En consulta es frecuente que ambos términos se utilicen como si fueran equivalentes, pero desde el punto de vista médico no significan exactamente lo mismo.
La flacidez facial hace referencia a la pérdida de firmeza de los tejidos, que puede afectar tanto a la piel como a las estructuras profundas de soporte. Puede existir flacidez leve sin que el contorno facial esté claramente alterado.
El descolgamiento del óvalo facial, en cambio, describe una consecuencia más visible y estructural: la pérdida de definición mandibular y el descenso de los tejidos del tercio inferior del rostro.
En muchos pacientes ambos procesos coexisten, pero no siempre aparecen al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Diferenciarlos correctamente permite indicar el tratamiento más adecuado, evitando intervenciones innecesarias o insuficientes.
¿Cuándo acudir a valoración médica?
Recomendamos consulta cuando:
- El óvalo facial pierde definición.
- Aparece descolgamiento progresivo.
- Los tratamientos cosméticos no mejoran la firmeza.
- Existe envejecimiento facial acelerado.
Una evaluación temprana permite plantear estrategias menos invasivas.
Preguntas frecuentes sobre la flacidez facial
La flacidez facial puede mejorar de forma significativa, pero el enfoque depende del grado y del componente predominante (cutáneo o estructural).
En casos leves pueden indicarse tratamientos de estimulación dérmica o tensado no quirúrgico. Cuando existe descolgamiento estructural importante, puede ser necesario valorar técnicas quirúrgicas. La indicación siempre se realiza tras exploración médica individualizada.
No existe una opción universalmente mejor. La elección depende del grado de flacidez, la edad del paciente, la calidad cutánea y las expectativas realistas.
Los tratamientos sin cirugía pueden ser adecuados en flacidez leve o moderada. Cuando existe exceso cutáneo y descenso estructural marcado, el lifting facial suele ofrecer un resultado más consistente. La decisión debe tomarse tras valoración especializada.
No existe una edad exacta. En consulta es frecuente observar los primeros signos de flacidez facial a partir de los 40 años, aunque puede aparecer antes en función de factores genéticos, exposición solar o pérdida de peso.
A partir de los 50 o 60 años los cambios estructurales suelen ser más evidentes debido al debilitamiento ligamentario y al efecto gravitatorio acumulado.
No es posible detener completamente el proceso de envejecimiento, pero sí puede ralentizarse.
La fotoprotección diaria, evitar el tabaco, mantener una rutina dermocosmética adecuada y realizar tratamientos médicos preventivos cuando están indicados pueden ayudar a preservar la firmeza durante más tiempo. La prevención debe plantearse de forma personalizada.
Otras alteraciones asociadas a la flacidez facial
La flacidez facial rara vez aparece de forma aislada. Con frecuencia se asocia a pérdida de volumen, arrugas profundas o descolgamiento del óvalo facial.
Contenido supervisado por nuestro equipo médico
Dra. Andrea Nonnemacher San Julián · Especialista en Medicina Estética
Nº de colegiada: 28/2949600
Médica especialista en Medicina Estética con amplia experiencia en rejuvenecimiento facial, tratamientos de estimulación dérmica y mejora de la calidad cutánea. Cuenta con formación específica en neuromoduladores, rellenos e inductores de colágeno, así como en técnicas avanzadas de armonización facial.
Máster en Medicina Estética, Nutrición y Antienvejecimiento por AMIR Medicina Estética y UDIMA. Actualmente desarrolla su actividad clínica en Face Clinic Madrid, abordando tratamientos personalizados tras valoración médica individual.
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