Tipos de injertos de grasa: diferencias entre macrofat, microfat y nanofat
En cirugía plástica y maxilofacial, el autotrasplante de grasa —también conocido como lipofilling o lipotransferencia— es una técnica consolidada que utilizamos para restaurar volumen o mejorar la calidad del tejido.
Sin embargo, no todos los injertos de grasa son iguales. En consulta es frecuente que el paciente piense que “la grasa es siempre la misma”, cuando en realidad la preparación y el tamaño del injerto determinan su comportamiento y su indicación.
Puntos clave
- Macrofat: indicado para restaurar volumen en zonas amplias.
- Microfat: mayor precisión en áreas faciales.
- Nanofat: no aporta volumen; mejora calidad cutánea.
Sobre el autotrasplante de grasa
El procedimiento consiste en extraer grasa del propio paciente mediante liposucción, procesarla y reinyectarla en la zona receptora.
Una parte del injerto se reabsorbe durante las primeras semanas. La grasa que sobrevive se integra en el tejido y puede mantenerse a largo plazo, aunque el resultado depende de factores como vascularización, técnica quirúrgica y características individuales.
Por eso, el lipofilling debe planificarse de forma individualizada y no sustituye automáticamente a otros tratamientos como los rellenos faciales o los bioestimuladores.
Macrofat (macroinjerto)
Se obtiene mediante cánulas de mayor calibre (4–5 mm) y se emplea cuando el objetivo es restaurar volumen significativo.
En cirugía corporal lo utilizamos en aumento mamario con grasa propia o remodelación glútea. En el ámbito facial, puede emplearse en pérdidas volumétricas importantes.
No está indicado para arrugas finas ni zonas que requieran alta precisión.
Microfat (microinjerto)
Se obtiene con cánulas más finas (1,5–2 mm) y permite una inyección más controlada en planos profundos y medios del rostro.
Es habitual en pómulos, mejillas hundidas, surcos nasogenianos, mentón o corrección de asimetrías. En pacientes con pérdida de volumen facial estructural, puede ser una alternativa natural al ácido hialurónico, aunque su comportamiento biológico es diferente.
Requiere técnica precisa para optimizar la supervivencia del injerto.
SNIF (Sharp Needle Intradermal Fat)
Es una variante del microinjerto en la que la grasa se inyecta con agujas finas en el plano intradérmico.
Se emplea en arrugas superficiales y zonas delicadas. En este caso, el objetivo no es aportar volumen profundo sino mejorar irregularidades cutáneas.
Nanofat (nanoinjerto)
El nanofat se obtiene mediante emulsión del tejido graso y filtrado posterior. No contiene adipocitos viables en cantidad significativa, sino una fracción rica en células estromales.
Su función no es voluminizar, sino mejorar la calidad de la piel, textura y ciertos signos de fotoenvejecimiento.
En cirugía facial lo utilizamos con frecuencia en zona periorbitaria y piel envejecida.
La indicación depende del plano anatómico y del diagnóstico facial.
¿En qué se diferencian realmente?
La diferencia principal no es solo el tamaño de la partícula, sino:
- El plano de inyección.
- El objetivo clínico (volumen vs regeneración).
- El comportamiento biológico del injerto.
En muchos casos combinamos técnicas dentro de un mismo procedimiento para obtener un resultado más equilibrado, especialmente en el contexto de lipofilling facial.
Conclusión
No existe un “mejor” injerto de grasa universal. Cada tipo responde a una indicación distinta y debe decidirse tras una evaluación clínica completa.
En Face Clinic, la planificación se realiza considerando anatomía facial, calidad cutánea, expectativas realistas y antecedentes médicos del paciente.
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