Reducción de pómulos (malarplastia reductora): indicaciones médicas, técnica y precio
La reducción de pómulos, también conocida como malarplastia reductora o reducción del hueso cigomático, es una intervención de cirugía maxilofacial indicada en pacientes con una prominencia ósea malar excesiva que condiciona la armonía del rostro.
Su objetivo es remodelar la estructura ósea del tercio medio facial para reducir la anchura o proyección de los pómulos, buscando un contorno más equilibrado, proporcionado y natural. No se trata de “quitar volumen” de forma genérica, sino de actuar de manera precisa sobre el hueso cuando el origen del problema es estructural.
Puntos clave
- La reducción de pómulos está indicada cuando la prominencia tiene un origen óseo.
- También se denomina malarplastia reductora o reducción del hueso cigomático.
- Debe planificarse con un estudio facial individualizado y, en muchos casos, con planificación 3D.
- No todos los rostros anchos necesitan reducción de pómulos: a veces el tratamiento adecuado es otro.
- Es una cirugía estructural, por lo que requiere valoración por un equipo especializado en cirugía maxilofacial.
En la práctica clínica, algunos pacientes consultan porque perciben su rostro como excesivamente ancho, duro o anguloso debido a unos pómulos muy marcados. Cuando esta característica se debe principalmente a la forma o proyección del hueso malar, los tratamientos estéticos no quirúrgicos no suelen corregir el origen del problema.
En estos casos, la reducción de pómulos puede ser una opción, siempre que exista una indicación clara, expectativas realistas y una planificación quirúrgica adecuada.
- Pómulos prominentes: criterio médico y diagnóstico
- ¿En qué consiste la reducción de pómulos?
- ¿Se pueden reducir los pómulos?
- Reducción de pómulos en hombres
- ¿Cómo se realiza la reducción de pómulos?
- Recuperación tras una reducción de pómulos
- Riesgos y posibles complicaciones
- Precio de la reducción de pómulos
- ¿Cuándo no conviene hacer una reducción de pómulos?
- Conclusión
Pómulos prominentes: criterio médico y diagnóstico
Los pómulos prominentes suelen estar relacionados con una mayor proyección del hueso malar o del arco cigomático. Esta característica puede tener un componente genético, étnico o constitucional, y no siempre requiere tratamiento.
Antes de indicar una cirugía, es imprescindible valorar:
- La anchura real del tercio medio facial.
- La proyección lateral y anterior del hueso malar.
- La simetría entre ambos lados del rostro.
- La relación de los pómulos con la mandíbula, el mentón, la nariz y la región periocular.
- La calidad de la piel y el soporte de los tejidos blandos.
- Las expectativas del paciente y la viabilidad real del cambio buscado.
La cirugía puede estar indicada cuando la prominencia malar rompe la proporción natural del rostro, aumenta de forma significativa la anchura facial o genera un aspecto excesivamente marcado que no puede corregirse mediante tratamientos menos invasivos.
¿En qué consiste la reducción de pómulos?
La reducción de pómulos es una cirugía estructural que actúa sobre el hueso malar o cigomático para reducir su proyección. Dependiendo de la anatomía del paciente, puede tratarse la zona más anterior del pómulo, el arco cigomático o ambas estructuras.
El procedimiento suele realizarse mediante técnicas de osteotomía controlada, es decir, cortes precisos en el hueso que permiten reposicionarlo de forma planificada. Posteriormente, el hueso se estabiliza con sistemas de fijación, como miniplacas y tornillos, para favorecer una correcta consolidación.
Al tratarse de una cirugía sobre el esqueleto facial, debe ser realizada por cirujanos con experiencia en cirugía maxilofacial y planificación facial.
¿Se pueden reducir los pómulos?
Sí. Cuando la prominencia de los pómulos tiene un origen óseo, puede corregirse mediante cirugía maxilofacial. La malarplastia reductora permite modificar la estructura del hueso de forma precisa, buscando un resultado estable y armónico.
Sin embargo, no todos los casos de rostro ancho se deben a los pómulos. En ocasiones, la sensación de anchura facial puede estar relacionada con una mandíbula marcada, hipertrofia del músculo masetero, exceso de tejido blando, flacidez facial o falta de proyección del mentón. Por eso, el diagnóstico facial completo es esencial antes de decidir el tratamiento.
Reducción de pómulos en hombres
La reducción de pómulos en hombres requiere un planteamiento específico. El objetivo no debe ser feminizar el rostro, sino reducir una prominencia excesiva manteniendo la estructura, la definición y los rasgos propios de cada paciente.
En hombres, una reducción excesiva puede alterar la fuerza del tercio medio facial o generar un resultado poco natural. Por ello, la planificación debe buscar equilibrio, no simplemente estrechar el rostro.
¿Cómo se realiza la reducción de pómulos?
La intervención se planifica de forma individualizada. De manera general, el proceso puede incluir:
- Valoración médica especializada: análisis facial, estudio de proporciones y revisión de expectativas.
- Pruebas de imagen: en muchos casos, estudio radiológico o planificación 3D para valorar la anatomía ósea.
- Anestesia: habitualmente se realiza bajo anestesia general, aunque la indicación depende del caso y del criterio médico.
- Acceso quirúrgico: puede realizarse mediante incisiones intraorales y, según la técnica, pequeños accesos externos discretos.
- Osteotomía y remodelado óseo: se modifica la posición o proyección del hueso malar de forma controlada.
- Fijación: el hueso se estabiliza para favorecer una correcta consolidación.
- Recuperación y seguimiento: se pauta control postoperatorio para valorar inflamación, cicatrización, sensibilidad y evolución del resultado.
Malarplastia reductora: técnica quirúrgica
La malarplastia reductora consiste en la modificación precisa del hueso malar para reducir una prominencia excesiva. La técnica se diseña según la anatomía de cada paciente, ya que no todos los casos requieren el mismo grado de reducción ni el mismo tipo de osteotomía.
El objetivo es conseguir una mejora visible pero natural, preservando la simetría facial, la estabilidad ósea y el soporte de los tejidos blandos.
Recuperación tras una reducción de pómulos
Después de una reducción de pómulos es habitual presentar inflamación, sensación de tirantez, molestias locales, hematomas o alteraciones temporales de la sensibilidad. La evolución depende de la técnica utilizada, la respuesta individual del paciente y si la cirugía se combina con otros procedimientos.
De forma orientativa, muchos pacientes necesitan entre una y dos semanas para retomar actividades suaves, aunque la inflamación residual y la adaptación de los tejidos pueden prolongarse durante varias semanas o meses.
Durante el postoperatorio es importante seguir las indicaciones del equipo médico, especialmente en relación con la alimentación, higiene oral, medicación, reposo relativo y revisiones programadas.
Riesgos y posibles complicaciones
Como cualquier cirugía, la reducción de pómulos tiene riesgos que deben explicarse antes de la intervención. Entre ellos pueden encontrarse:
- Inflamación y hematomas.
- Alteraciones temporales o persistentes de la sensibilidad.
- Asimetría o resultado insuficiente.
- Infección.
- Problemas de consolidación ósea.
- Limitación temporal de la apertura oral.
- Descenso o falta de soporte de tejidos blandos si la planificación no es adecuada.
- Necesidad de cirugía de revisión en casos seleccionados.
Por este motivo, es fundamental que el paciente reciba información clara, comprenda los límites del procedimiento y tome la decisión sin presión, tras una valoración médica personalizada.
Precio de la reducción de pómulos
El precio de la reducción de pómulos depende de la complejidad del caso, la técnica quirúrgica, las pruebas necesarias, el tipo de anestesia, el quirófano, el seguimiento postoperatorio y si se combina con otros procedimientos faciales.
Por seguridad y rigor médico, el presupuesto debe establecerse tras una valoración personalizada. En cirugía facial ósea no es recomendable decidir únicamente por precio, sino por diagnóstico, experiencia del equipo, planificación, seguridad quirúrgica y seguimiento.
¿Cuándo no conviene hacer una reducción de pómulos?
La reducción de pómulos no siempre es la mejor solución. Puede no estar indicada cuando el problema principal no es óseo, cuando existe flacidez importante de tejidos blandos, cuando las expectativas son poco realistas o cuando otra zona facial es la que realmente genera la desproporción.
En algunos casos, puede ser más adecuado valorar otros procedimientos como mentoplastia, implantes faciales personalizados, rinoplastia o técnicas de rejuvenecimiento facial si el problema está relacionado con tejidos blandos.
Conclusión
La reducción de pómulos puede ser una opción eficaz en pacientes con una prominencia ósea malar excesiva, siempre que exista una indicación clara y una planificación quirúrgica precisa. No debe plantearse como una cirugía para “afinar la cara” de forma genérica, sino como un procedimiento estructural que requiere diagnóstico facial, experiencia quirúrgica y expectativas realistas.
En Face Clinic, la valoración debe centrarse en determinar si la prominencia de los pómulos es realmente el origen del desequilibrio facial y qué tratamiento ofrece la opción más segura, natural y proporcionada para cada paciente.
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El Dr. Francisco Riba García, especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial (ICOMEM nº 28375865), cuenta con más de 25 años de experiencia en Cirugía Maxilofacial, Estética y Plástica Facial.
Es director médico y fundador de Face Clinic, Jefe de Servicio en los Hospitales La Zarzuela y La Moraleja (Madrid) y miembro de las sociedades científicas más prestigiosas, entre ellas el European Board of Oro-Maxillo-Facial Surgery.










